Jornada Pro Orantibus 2017

La Comisión Episcopal para la Vida Consagrada ha preparado los materiales para la Jornada pro Orantibus 2017 en torno al lema: “Contemplad el mundo con la mirada de Dios”.

Los objetivos principales de esta jornada son orar a favor de los consagrados y consagradas en la vida contemplativa, dar a conocer la vocación específicamente contemplativa y promover iniciativas pastorales dirigidas a incentivar la vida de oración.

 

“Contemplad el mundo la  mirada de Dios”

Domingo, 11 de junio de 2017
(Solemnidad de la Santísima Trinidad)

Convivencia interdiocesana en el seminario de Monte Corbán del Movimiento Vida Ascendente.

El próximo día 7 de junio (miércoles) el Movimiento Vida Ascendente va a celebrar una convivencia interdiocesana en el seminario de Monte Corbán con posterior comida en el hotel-restaurante Victoria del Sardinero.

Al Encuentro asistirán mayores de Oviedo, Bilbao, Vitoria, San Sebastián y Santander.

La Eucaristía será presidida por nuestro obispo, Don Manuel Sánchez Monge, y también asistirá el Presidente y Viceconsiliario General del Movimiento de Vida Ascendente.

El programa será como sigue: Acogida y saludo a las 11 horas, con varias intervenciones, entre las que se espera la de nuestro obispo, Mons. Manuel Sánchez Monge, y de los responsables del Movimiento.

Visita y comentario de algunos aspectos del Seminario de Corbán por Don Ángel Mantilla Estébanez, parroco de la Bien Aparecida de Santander y Consiliario diocesano de Vida Ascendente.

La Comida se iniciará a las dos en el hotel Victoria.

 

UN TOTAL DE 26 SACERDOTES HOMENAJEADOS EN EL SEMINARIO DE CORBÁN AL CUMPLIR SUS BODAS DE DIAMANTE, ORO Y PLATA SACERDOTALES.

Un total de 26 sacerdotes vinculados a la Diócesis de Santander, conmemoraron en la mañana de este miércoles 10, mediante una Eucaristía, sus Bodas de Diamante, Oro y de Plata sacerdotales.

La misa de acción de gracias se celebró, a las 12,00 horas en el Seminario Diocesano de Monte Corbán y fue presidida por el obispo de Santander, monseñor Manuel Sánchez Monge.

En todos los testimonios recabados haciendo balance de sus vidas pastorales, los celebrantes coincidieron en que la misión sacerdotal había sido muy “gratificadora” y que “la familia fue un caldo de cultivo muy importante para despertar la vocación”. Igualmente se instó a los jóvenes que se estén planteando una vocación “a no tener miedo”.

Entre los testimonios figuró el del padre dominico, Guillermo Santomé Urbano, de 89 años de edad, que sigue manteniendo por internet contacto pastoral con las comunidades con las que trabajó durante 20 años en la selva amazónica, donde evangelizó y promovió centros de formación educativa. Este dominico se encuentra desde hace algunos años en el Santuario de Las Caldas de Besaya.

La celebración de hoy, se hace coincidir anualmente con la memoria litúrgica de San Juan de Ávila (10 de mayo), patrono del clero español, que nació en el año 1500 en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y que fue nombrado Doctor de la Iglesia hace pocos años.

Ocho Bodas Diamante

En el aparatado de “Bodas de Diamante” (60 años de ministerio), este año fueron un total de 8 los sacerdotes que celebraron esta conmemoración, todos ellos ordenados en el año 1957.

Se trató de Antonio Blanco Pomposo, Isaac García Gómez (escolapio), Norberto González Rodríguez (pasionista), Isidro Hoyos Gutiérrez, así como Julio Fontaneda Crespo, Francisco Rubalcaba López, Guillermo Santomé Urbano (dominico) y José Vivanco Romillo.

12 de Oro

En el grupo de Bodas de Oro, fueron doce los presbíteros que fueron ordenados hace cincuenta años, es decir, en 1967.

La nómina la formaron José Luis Benito Benito, Jesús Bilbao Azpeitia (franciscano), Anastasio Calderón Ruiz (misionero en Cuba), Benito Cavadas Rodríguez e Isidoro Gil Ruiz.

Figuraron, igualmente, Francisco González Sáez, Eduardo Guardiola Alfageme, Florián Martín Gonzalo, Pablo Ortega González (salesiano), Luis Javier Ruiz Ruiz, Antonio Sanz Arribas (claretiano) y Rafael Sánchez González (salesiano).

Seis de Plata

Para esta ocasión, en el apartado de Bodas de Plata sacerdotales (25 años de su ordenación), figuraron seis pastores que recibieron el sacramento de su ministerio en 1992.

Se trató de Vicente Benito Benito, Prudencio Cabrero Gómez, Juan José Castro González (salesiano), Luis Daimiel Fernández (agustino), Francisco Javier García Rojo (pasionista) y de  Cesáreo Vía Bezanilla.

Este año se dio la circunstancia de que dos sacerdotes hermanos cumplieron sendas bodas de oro y de plata. Así, José Luis Benito Benito, actual párroco de Santa Maria de Cudeyo en Solares cumplió las de “oro”; mientras que su hermano, Vicente Benito Benito, actual párroco de Liendo, celebró las de “plata”.

A ellos hay que añadir a Román Benito Benito, un tercer hermano en el que también surgió la vocación sacerdotal que, aunque este año no cumplía ningún aniversario, sí estuvo presente en los actos acompañando a sus otros dos hermanos. En la actualidad Román Benito está de párroco de Sarón y comarca de Villaescusa.

Homilía del obispo

En su homilía, en una celebración repleta de sacerdotes y de religiosos de la Diócesis en la que también asistieron muchos familiares de los homenajeados, el obispo de Santander exhortó a los presbíteros a tener como referencia “a la Virgen María, y la mejor manera de imitarla es obedecerla en lo que Cristo nos manda”, señaló.

Mons. Sánchez dio “gracias a Dios por las bodas sacerdotales de estos pastores” y recordó a los ocho que cumplían en esta ocasión 60 años de servicio pastoral unas palabras de San Pablo en las que el santo señala que, en la medida que el cuerpo se va deteriorando, sin embargo, el hombre interior, va creciendo y madurando. De esta forma instó a que aprovecharan esta situación de madurez como una riqueza para ejercer su ministerio.

Igualmente, Mons. Sánchez se dirigió a los presbíteros que han cumplido bodas de oro y de plata (50 y 25 años de su ordenación). A ellos les pidió que siguieran caminando “en fidelidad” y que aunque ésta es un don de Dios, también “exige nuestra colaboración”. Además les exhortó a ser “creativos en su labor pastoral” y a evitar la rutina y a afrontar los retos que la vida va ofreciendo a la tarea pastoral.

Comida fraterna

Después de la misa se celebró un encuentro en el salón de actos de actos del Seminario en el que el obispo adelantó las directrices maestras del próximo Plan Pastoral.

El prelado avanzó que se fomentará la “pastoral de la santidad” porque “todos estamos llamados a la santidad” como ya se asentó en el Concilio Vaticano II (1962-1965). Para ello pidió ayudar a la gente “que hayan tenido un encuentro personal con Cristo. Si no sucede esto, no hay cristiano verdadero”, puntualizó el obispo.

Con posterioridad, tuvo lugar una comida fraterna que fue presidida por Mons. Sánchez.

En la festividad de San Juan de Ávila (1500-1569), patrono del clero español, la Iglesia recuerda al que fue pastor y maestro de pastores. También se pretende “honrar el don del sacerdocio con el que el Señor ha bendecido a la iglesia diocesana de Santander en la persona de los presbíteros”.

GABINETE DE PRENSA

Prensa Obispado Santander


Vídeo de Popular TV

El pasado 1 de mayo, memoria de san José Obrero, la comunidad del Seminario de Monte Corbán junto a dos religiosas de la residencia sacerdotal y dos sacerdotes, peregrinó al Monasterio de Sto. Toribio de Liébana para venerar la reliquia del Lignum Crucis y ganar el jubileo en este Año Santo Lebaniego.

7 de MAYO_Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas.

El 7 de mayo se celebra de manera conjunta la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas con el lema, “Empujados por el Espíritu: «Aquí estoy, envíame»”. Como preparación para esta Jornada se hacen públicos unos materiales que elaboran de manera conjunta la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, Obras Misionales Pontificias (OMP) y CONFER.


Empujados por el Espíritu: «Aquí estoy, envíame»
7 de mayo de 2017

AÑO SANTO LEBANIEGO: Homilía de Mons. Carlos Osoro en la Eucaristía de apertura.

Hermanos y hermanas:

            Que la Cruz sea signo de esperanza para todos los hombres, revelando al mundo el amor invencible de Cristo. Desde este lugar donde la belleza que la propia naturaleza entrega, la aumentamos contemplando en este Año Santo el Lignum Crucis, y deseando dar la belleza verdadera que viene de Cristo: ¡Qué bien nos hace contemplar la Cruz! ¡Cuánto bien hacemos regalando la gracia de besar y adorar, este trozo de la Cruz del Señor! Cuando la besemos y adoremos, sed conscientes de que estáis dando un beso a todas las llagas de Jesús que se dan en esta humanidad y en el rostro de tantas personas y situaciones.

            Querido D. Manuel, obispo de Santander, gracias por hacerme este regalo de poder estar aquí en estos momentos, en la tierra que nací y me dio lo mejor que tengo en mi vida que es la Vida de Cristo. Veinte años de mi vida subí todos los meses a este santuario mientras fui vicario general. Y en el último Año Santo siendo arzobispo de Oviedo y administrador apostólico de Santander en sede vacante, tuve la gracia de cerrar la Puerta Santa. Gracias de corazón.

            La Palabra que el Señor hoy a través de la Iglesia acerca a nuestras vidas, es un marco de una belleza singular, para situar este Año Santo Lebaniego. Creo que el Señor nos invita a vivir esta gracia singular en tres perspectivas:

  1. Entremos por la Puerta que es Jesús e invitemos a entrar a todos los hombres:

            No estemos con miedo, los discípulos primeros, tenían cerradas las puertas por miedo. Por eso, se nos dice en el Evangelio: «que estaban los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los judíos y Jesús entró en medio de ellos» (Juan 20, 19). Se convierte Jesús para ellos en Puerta verdadera que quita y elimina los miedos. Cristo abrió puertas, se convirtió en la puerta verdadera por la que hemos de entrar todos los hombres. Hagamos creíble al Señor, con nuestra vida. Hagamos una Iglesia de puertas abiertas como nos está invitando a hacer el Papa Francisco. Con las iglesias abiertas, con el corazón abierto a todos los hombres, con obras y palabras. Miremos los escenarios del mundo en el que vivimos, los desafíos que tienen los hombres en todas las partes de la tierra. ¿Cómo estamos los hombres en esos escenarios y cómo afrontamos los desafíos? ¿Estamos con las armas que nos entrega Jesús para afrontar nuevas relaciones, nuevos caminos, para hacer posible que la familia humana sea verdadera familia, donde todos busquemos la fraternidad, salidas para todos, donde creemos puentes y no hagamos muros que nos separan y nos dividen? Hoy, aquí en Liébana, una vez más, Cristo nos dice que es la puerta verdadera y nos recuerda que nuestra tarea es esta: «id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos […] enseñadles a observar todo lo que os he mandado» (Mt. 28, 19-20).

            Invitados a entrar por la Puerta que es Cristo para hacer esa «salida misionera», a un mundo que tiene necesidad de encontrar otra manera de vivir. Porque lo viejo ha pasado y lo nuevo ha comenzado. Salgamos de la comodidad y atrevámonos a llegar a todos los lugares geográficos o existenciales en los que es necesario que entre Jesucristo para regalar su Luz y su Vida. Entremos en la dinámica del Señor de tomar la iniciativa, en la dinámica del don, de salir de nosotros mismos. Hay que vivir la intimidad con Jesús que es itinerante, que acompaña, que involucra, que sale al encuentro de todos los hombres y se pone de rodillas para lavar los pies a todos los hombres; que achica distancias, que se abaja; que asume la vida humana, que acompaña a los hombres en todos sus procesos por muy duros y prolongados que sean; que sabe de paciencia, que sabe gozar, festejar y celebrar; que extiende el bien. ¡Cuántos paisanos nuestros salieron de nuestra tierra a otros lugares del mundo en búsqueda de trabajo y nuevas perspectivas, pero llevaron con ellos a Jesucristo, su salida fue por necesidad, pero nunca olvidaron que había de ser también una salida misionera, entregaron la fe, construyeron familias cristianas, regresaron los que pudieron y sus obras fueron embellecer la fuerza de la vida cristiana!

  1. Dejemos que Jesús esté en medio de nosotros, acojamos su paz:

            Nos lo dice Él, se puso en medio de los discípulos y les dijo: «Paz a vosotros». Entremos a tomar conciencia de lo que significa esta paz de Jesús. La paz es su vida que nos la regala. Qué fuerza tienen las palabras del Concilio Vaticano II, cuando nos dice que «toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de fidelidad a su vocación […] Cristo llama a la Iglesia hacia una perenne reforma, de la que la iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad» (Decreto Unitatis redintegratio, 6).

Que Cristo se ponga en medio de nosotros, para que así transformemos nuestra vida y hagamos una opción misionera, donde tengamos la valentía de cambiar todo lo que sea necesario con tal de convertirnos en cauce adecuado para la evangelización de todos los hombres: escuchemos la Palabra; crezcamos en la vida cristiana, en el diálogo, en el anuncio, en la caridad y generosidad, en la adoración al Señor, y celebremos la fe con tal fuerza que nuestras comunidades se conviertan en santuarios donde todos los hombres puedan beber para seguir caminando. ¿Cómo despertar la grandeza y la valentía para seguir a Jesucristo afrontando todos los desafíos que hoy tenemos los hombres? Nunca dejemos la persona de Jesús y la Buena Noticia por Él proclamada, que sigue fascinando.

Arriesguémonos a presentar y a anunciar a Jesucristo. Este Año Santo es una oportunidad y una gracia. Quien no se arriesga no camina. ¡Bendito sea el Señor! Mas nos equivocaremos si nos quedamos quietos. Nos lo dice el Señor, junto a su Paz regalada, nos envía: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Despertemos los impulsos del corazón que quiere siempre más, hagamos ver que la fe no es un refugio para gente pusilánime, sino que ensancha la vida, nos hace descubrir una gran llamada, la vocación al amor y nos asegura que el amor es digno de fe, que vale la pena ponerse en sus manos, porque está fundado en la fidelidad de Dios, más fuerte que nuestras debilidades (Lumen fidei, 53). Y esta fe ilumina todas las relaciones sociales y contribuye a construir la fraternidad universal entre los hombres y mujeres de todos los tiempos (Lumen fidei, 54).

  1. Llevemos a todos los hombres la alegría del Evangelio:

            ¡Qué palabras más certeras! Cambian nuestra manera de vivir y hacer: «Y los discípulos se llenaron de alegría de ver al Señor». Hermanos, la humanidad vive una nueva etapa de la historia. No es que se esté fraguando, estamos ya en ella. Son de alabar los grandes avances realizados en los ámbitos de la salud, la educación o de la comunicación, pero no olvidemos que hay muchos hombres y mujeres que viven en precariedad con consecuencias funestas: miedo, desesperación; la alegría de vivir se apaga; la falta de respeto y la violencia crecen. Hoy, desde este lugar, abriendo la Puerta Santa que representa a Jesucristo, hemos de decir contemplando la Cruz, no a una sociedad materialista, egoísta, que solo busca el poder y el tener; que mata porque excluye. No puede ser que sea noticia la caída de dos puntos en bolsa y no lo sea un anciano que muere de frío o un niño que muere de hambre. No hagamos un mundo con sobrantes, todos somos necesarios e iguales en dignidad. No reduzcamos al ser humano a una sola de sus necesidades como es el consumo. No ignoremos la ética de servir a los hombres en todos los aspectos de sus vidas, su igualdad en dignidad, que hace que se den oportunidades a todos y se erradique la violencia. Ante la Cruz del Señor, donde se manifestó públicamente el poder de los hombres y la grandeza del poder de Dios, no asistamos dormidos a reduccionismos absurdos del ser humano; ya que ninguna dimensión de este es secundaria y, por ello, la fe y la misma Iglesia no pueden quedar en el ámbito de lo privado y de lo íntimo. Insistamos en la propuesta cristiana de reconocer al otro, de sanar heridas, de construir puentes, de estrechar lazos, de ayudarnos mutuamente a llevar las cargas.  Hagamos percibir que una cultura popular evangelizada tiene valores de fe y solidaridad que provocan el desarrollo de una sociedad más justa.

            Hermanos, los hombres y mujeres de Cantabria han sabido dar lo mejor de sí mismos, también cuando salieron a otros lugares del mundo. Salieron regalando lo que aquí, en nuestra tierruca, tiene más valor: una manera de entender la vida y el valor del ser humano, fraguado todo en una fe sencilla y profunda que tiene manifestaciones reales en nuestros valles; donde la Madre de Dios nos invita a contemplar siempre a nuestro Señor en la Cruz y ver así el arma con la que podemos transformar el mundo. Con fotografías diversas de nuestra Madre, en sus distintas advocaciones, hemos querido que sobresalga una que nos une a todos: la Bien Aparecida. ¡Qué alegría llamarla así: Bien Aparecida! En esta advocación nos recuerda siempre: «Haced lo que Él os diga». ¿No es esto llevar la alegría del Evangelio?

Contemplar la Cruz es una gracia del este Año Santo. Es un misterio desconcertante la Cruz: «tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito» (Jn 3, 16). Y este misterio es el que la Iglesia Diocesana de Santander, desea presentar y regalar a todos los hombres, como tan bellamente nos dice nuestro obispo de Santander en su carta pastoral con ocasión del Jubileo: «Nuestra gloria, Señor, es tu Cruz». Cuando pasemos a adorar o besar la Cruz, decid en lo profundo de vuestro corazón: «nuestra gloria es tu Cruz, por mí Señor hiciste esto. Gracias. Haz que yo quite el sufrimiento y el dolor por los hermanos con tu mismo Amor. Que sea tu Amor mi arma para cambiar este mundo». Con Cristo se vence. El egoísmo, con la generosidad; el mal, con el bien; el odio, con amor; la guerra, con la paz.

            El Año Santo Lebaniego, es una invitación a todos los hombres a vivir en esta situación histórica, donde el Señor nos sigue diciendo: «Venid y veréis». Donde el Señor nos dice como a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tus manos y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». En esta situación que vivimos los hombres, marcada por la fragilidad, el pecado, la muerte, la división, la guerra por partes como dice el Papa Francisco, el sufrimiento de quienes carecen de lo más necesario o de familias enteras que tienen que salir de sus países porque peligran sus vidas y a veces no encuentran acogida… el Señor nos dice:«No seas incrédulo sino creyente».

Contemplad la Cruz, es nuestra gloria: en ella vemos cómo el amor es más fuerte, el amor da vida, el amor hace florecer la esperanza en el desierto. Ayúdanos y que todos puedan encontrar ese amor que necesitan, que protege a los indefensos y a quienes están sometidos a la explotación y abandono. Que conforte a quienes han dejado su tierra. Que cesen todas las guerras. Hoy recordamos especialmente a Siria, Irak, República Centroafricana, Nigeria y Sudán, y pedimos que en Venezuela se encaminen los ánimos hacia la reconciliación y la concordia fraterna. Que toda la comunidad internacional haga un esfuerzo para impedir la violencia y construir desde la unidad, el diálogo. Hoy también, como Tomás, te decimos: ¡Señor mío y Dios mío!

Amén.

Mons. SÁNCHEZ MONGE PRESIDIRÁ, ESTE MIÉRCOLES, día 12, A LAS 11h DE LA MAÑANA, LA TRADICIONAL MISA CRISMAL, EN COMPAÑÍA DE NUMEROSOS SACERDOTES DE LA DIÓCESIS

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Los sacerdotes de toda la Diócesis de Santander, están convocados para este miércoles 12 de abril con el fin de participar en la tradicional Misa Crismal que será presidida por el obispo de Santander, Mons. Manuel Sánchez Monge. El sentido … Sigue leyendo

DIA DEL SEMINARIO 2017_“Cerca de Dios y de los hermanos”.

Nota de Prensa | Diócesis de Santander

LA IGLESIA CÁNTABRA CELEBRA, ESTE FIN DE SEMANA, EL “DIA DEL SEMINARIO”, UNA JORNADA PARA QUE SE APOYE Y VALORE A LOS JÓVENES QUE SE FORMAN EN CORBÁN

En el Seminario Diocesano de Corbán, se preparan 10 seminaristas

Santander 17/03/2017

Este fin de semana la Diócesis de Santander celebra el tradicional “Día del Seminario”, este año con el lema, “Cerca de Dios y de los Hermanos”. En el actual curso académico se preparan en Corbán un total de 10 seminaristas y la colecta de las misas de esta jornada irá destinada al Seminario, como ya es costumbre.

Este curso se ha iniciado con el nombramiento de José Luis Tejería Ruiz, como nuevo rector, a la vez que se ha publicado un nuevo programa de formación para los seminaristas que incorpora novedades respecto al plan anterior.

Tejería destacó que el Día del Seminario “nos recuerda a los creyentes” que la comunidad necesita sacerdotes que presidan en la caridad esa comunidad, que oficien la Eucaristía, que celebren el sacramento de la penitencia, que eduquen y animen en la fe de los creyentes. El seminario es “por tanto el lugar donde se preparan esos sacerdotes, jóvenes y a veces no tan jóvenes que después puedan desarrollar su ministerio sacerdotal”.

El rector significó “que hoy es más difícil” oír la llamada de la vocación por el “ruido ambiental que invade nuestras vidas”, pero también se está dando la circunstancia en los últimos años de que jóvenes con una vida ya encaminada y estable, renuncian a esto y responden afirmativamente a una vocación interior que venían sintiendo, precisó Tejería.

Testimonio

Con motivo del Día del Seminario, uno de los seminaristas de Corbán, Pablo Trigo López, de 28 años de edad, explicó que su decisión de ingresar en el seminario, le supuso renunciar a un trabajo estable como ingeniero, “pero ahora me siento feliz”, apostilló.

Trigo dijo que recorrió un proceso de acercamiento cada vez mayor a Dios que le acabó llevando a responder afirmativamente a su vocación al sacerdocio. Hay gente que “me ha preguntado que cómo dejé un trabajo estable para irme al seminario; pero yo lo planteo al revés, cómo es que no vine primero al seminario”.

Aunque “se atraviesan crisis, como en todos los ámbitos de la vida, aquí hay una base de felicidad permanente porque has respondido a tu vocación”, precisó.

Cultura vocacional

Para contribuir a fomentar las vocaciones, los últimos Planes Pastorales de la Diócesis, han instado a “crear una cultura vocacional” para que el sacerdocio se vea como una opción vocacional más para ser elegida por los jóvenes, en la actual sociedad.

La actual escasez de sacerdotes motiva que, en algunas zonas de la Diócesis cántabra, un sacerdote deba de atender pastoralmente a doce o más pueblos, situación que se agrava por la media de edad que alcanza el presbiterio de la Iglesia cántabra, que se sitúa en los 68 años.

Para poner remedio a esta situación, además de “la oración perseverante a Dios”, desde de la Diócesis se anima a crear un clima propicio para el florecimiento de las vocaciones mediante “la implicación de todos: clero, religiosos consagrados y fieles laicos”.

En la Jornada anual del Día del Seminario que coincide con la fiesta de San José, la Iglesia invita “a pedir al Señor que envíe pastores según el corazón de Cristo Buen Pastor, y solicita a los fieles oraciones por las vocaciones, así como la colaboración económica para el Seminario de Corbán”.

OS INVITAMOS el próximo viernes, 17 de marzo, a que nos acompañéis en el rezo de Vísperas y la Exposición del Santísimo, a las 20.00 h., en el Seminario de Monte Corbán con ocasión del Día del Seminario.

Es un motivo para encontrarnos y rezar juntos al Dueño de la Mies, para que mande obreros a su mies.

La Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades celebra el Día del Seminario el 19 de marzo bajo el lema “Cerca de Dios y de los hermanos”. Con este motivo ha editado los materiales para preparar su celebración. Esta jornada se celebra desde el año 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas.

“Cerca de Dios y de los hermanos”
19 de marzo de 2017